Salud Mental

Alcoholismo

En esta sociedad, donde cerca del 90% de las personas ha probado alcohol o lo probará en algún momento de su vida, su uso es más frecuente en el sexo masculino, pero con su ingesta en personas cada vez más jóvenes y de sexo femenino, el fenómeno adictivo tiende a igualarse para ambos sexos.

Desde hace años se dice que “La Enfermedad Alcohólica o Alcoholismo es el principal problema de salud pública en Chile”. Su uso inmoderado produce un daño al país que se puede cuantificar en millones de dólares. Es así debido a que la enfermedad alcohólica se relaciona con gran cantidad de problemas sociales, médicos, familiares, judiciales y muchos otros.

En Chile ha sido muy difícil resolver el problema por múltiples factores. Las bebidas alcohólicas están consideradas para todo. Se bebe alcohol para la pena, para la sed, la alegría, para combatir el cansancio, las enfermedades, para el insomnio, para la soledad y muchas otras. Y socialmente, cuando alguna persona rechaza el ofrecimiento, es mirada con cierta sospecha, e incluso, se le insiste que beba.

Otro aspecto importante a considerar, es que el alcohol posee efectos comparables a una droga, y como tal, quien se enferma de alcoholismo,  posee similares problemas, tanto el, o la persona afectada, como su entorno.

Esta forma de mirar el problema, se ha adoptado porque sirve para mejorar el esquema terapéutico, ya que no basta que el sujeto se mantenga abstinente, sino que es necesario preocuparse de su entorno, su trabajo, sus amigos y, por último, de sus características psicológicas, si se espera lograr algún resultado  con la terapia.

La drogadicción, podría decirse que es “el consumo no terapéutico de una sustancia, que provoca inconvenientes de mayor o menor intensidad al individuo que la consume, a las demás personas o a ambos”

Son constantes algunas características:

 

+  Existe tendencia a ir aumentando la dosis para lograr el mismo efecto.

+  Existe una dependencia psicológica y/o física

+  La suspensión brusca del consumo desencadena un cuadro clínico llamado

“Síndrome de Privación”

+  Los efectos nocivos del hábito, no sólo afectan al individuo, sino a su medio Circundante.

 

Si bien se habla en Chile de este problema desde hace unos 200 años, fue desde el año 1940, cuando se describió por primera vez la “Pérdida de Control” o “Incapacidad de Detenerse”, como una característica de esta enfermedad.  En 1955 un grupo de expertos de la OMS, agregó un segundo síntoma fundamental, la “Incapacidad de Abstenerse”

Por lo tanto:    “Alcoholismo es una enfermedad caracterizada por la presencia regular de Dependencia hacia el alcohol, que se manifiesta por la incapacidad de abstenerse a consumir alcohol y de detenerse una vez que se lo ha ingerido”

La suspensión brusca, provocará un Síndrome de Privación, con síntomas físicos y psíquicos.

Estudios de largos años, demuestran una tasa de mortalidad por cirrosis hepática en Chile, cercana a un 30 por 100.000 habitantes, mayoritariamente de sexo masculino, un poco menos en las mujeres. Cerca de 5000 personas alcohólicas mueren en Chile por Cirrosis Hepática Alcohólica cada año.

Existen otras condiciones sociales relacionadas con este problema. Se debe citar: destrucción de bienes públicos, accidentes automovilísticos. Abuso sexual, mayor riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual, delitos, abuso de drogas , etc.  Y en las hijas de los alcohólicos, mayor riesgo de embarazo precoz. Como socialmente el alcoholismo es mal visto en la mujer, ésta se oculta para beber, lo ingiere a escondidas. Por cada cuatro o cinco personas,  hombres enfermos alcohólicos, suele haber una mujer con esta enfermedad.

Modo de Ingesta del enfermo alcohólico

Se dan en estas personas, características muy claras que permiten hacer el diagnóstico, ellas son: Incapacidad de Abstenerse (o de aguantar los deseos de beber alcohol) y la Incapacidad de Detenerse, (o sea, incapacidad para dejar de beber hasta la embriaguez, una  vez que se ha probado),

 

A diferencia del normal, que bebe, pero experimenta la saciedad luego de haber ingerido una cierta cantidad de alcohol y después se abstiene de seguir consumiéndolo. También es capaz de controlar su deseo de beber, el que no es tan intenso ni es patológico.

 

El normal siente deseo de beber alcohol con un apetito similar al que provoca el deseo de alimentarse. Busca el alcohol como “condimento”, su motivación es por preferencias personales.

 

En cambio, el bebedor anormal, busca un cambio de estado psicológico, aunque no esté consciente de ello. A veces busca eliminar el displacer originado por una enfermedad de base o por alteraciones afectivas, o motivado por rasgos anormales del carácter. Aparecen las características llamadas incapacidad de detenerse y de abstenerse.

 

Ha sido posible, mediante un listado, determinar qué es un Bebedor Normal. Quien transgreda una o más de estas características, será Bebedor Anormal de Alcohol y si esto se asocia a Dependencia, estaremos frente a un Bebedor Anormal de Alcohol con Dependencia, o sea, frente a un Enfermo Alcohólico.

1.-  Tiene 16 años o más

2.-  Si es mujer, no está embarazada o en lactancia

3.-  Consume una dieta balanceada y normocalórica. Tiene un estado nutritivo

normal.

4..-  Ingiere bebidas alcohólicas aprobadas por las autoridades sanitarias

5.-  No presenta Embriaguez Patológica

6.-  No presenta problemas con terceros al beber alcohol. No tiene problemas

con la justicia.

7.-  No perturba su relación de pareja al consumir alcohol.

8.-  No depende del alcohol para comunicarse, alegrarse o desinhibirse

9.-  No presenta patologías que se agravan o descompensan con el alcohol

10.-  Si bebe, no se embriaga.

En Chile son Bebedores Problema el 20% de los habitantes mayores de 15 años. De éstos, 15% sin dependencia y el resto, con dependencia o alcohólicos.

La Intoxicación Etílica Aguda o Embriaguez

Es la presencia de características que demuestran el uso de alcohol etílico en dosis  suficiente como para dar lugar a una intoxicación.

Concepto:

“La Intoxicación Etílica Aguda representa un conjunto de alteraciones funcionales y del comportamiento que aparecen en forma aguda, tras la ingesta excesiva de alcohol”

Según la concentración de alcohol en la sangre, el sujeto manifiesta síntomas y signos característicos, como verborrea, euforia, dificultad para razonar adecuadamente, aliento con olor a alcohol y alteración de estado de conciencia, que puede ir desde una leve somnolencia hasta el coma profundo. Estos síntomas son proporcionales a la cantidad de ingesta.

Concentración de alcohol en la sangre en g/l. (Alcoholemia) Manifestaciones Clínicas
0.5 a 1.00 g/l Alteraciones del comportamiento, desinhibición social, defectos visuales y alteración de la coordinación muscular y del tiempo de reacción.
1.00 a 2.00 g/l Agitación psicomotriz, entorpecimiento del habla y del desplazamiento, disminución de la capacidad de reacción y alteración de los movimientos finos y de la marcha.
2.00 a 3.00 g/l Somnolencia, irascibilidad, cólera, temblor, ataxia, tristeza, disminución de la agudeza visual, diplopía y disminución del estado de conciencia sin llegar al coma profundo.
3.00 a 5.00 g/l Alteración del cerebro y función cerebral. Coma profundo, disminución de los reflejos osteotendíneos profundos, midriasis, hipotermia, hipoglucemia e incluso paro respiratorio.
Más de 5.00 g/l Muerte por parálisis respiratoria.


Cuadro Clínico de la Embriaguez o Intoxicación Aguda por Alcohol

La característica esencial de la intoxicación alcohólica es la presencia de un cambio psicológico o comportamental clínicamente significativo: (agresividad, labilidad emocional, deterioro de la capacidad de juicio y de la actividad laboral o social) que aparece durante la ingestión de alcohol o pocos minutos después.

Se acompaña de lenguaje farfullante, falta de coordinación, marcha inestable, nistagmo, deterioro de la atención o memoria, estupor o coma.  El cuadro clínico es semejante al que se observa durante la intoxicación por benzodiazepinas o sedantes.

 

 

 

  1. Ingestión reciente de alcohol
  2. Cambios psicológicos, comportamentales, desadaptativos, clínicamente significativos (sexualidad inapropiada, comportamiento agresivo, labilidad emocional, deterioro de la capacidad de juicio y deterioro de la capacidad laboral o social).  Que se presentan durante la intoxicación o pocos minutos después de la ingesta de alcohol.
  3. Uno o más de los siguientes síntomas que aparecen durante o poco tiempo después del consumo de alcohol.
  4. Lenguaje farfullante (hablar muy de prisa y atropelladamente)
  5. Incoordinación
  6. Marcha inestable
  7. Nistagmo
  8. Deterioro de la atención o memoria
  9. Estupor o coma
  10. Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

 

La Embriaguez Patológica ( o Intoxicación Patológica por Alcohol)

Es un cuadro de complicación de la embriaguez grave y que se caracteriza por:

  • Cumplir los criterios generales para la intoxicación aguda, o sea, presencia clara de consumo de alcohol, en dosis no elevadas.  Ocurre después de beber cantidades de etanol insuficientes para causar intoxicación en la mayoría de las personas.
  • Existe una conducta agresiva, verbal y/o física, que no es habitual cuando la persona está sobria.
  • La intoxicación y el cuadro patológico se producen muy pronto (habitualmente a los pocos minutos), luego de haber consumido alcohol.
  • Confusión mental, presencia de alucinaciones, interpretaciones delirantes de la situación, afectividad exaltada y amnesia posterior (no debe haber un trastorno orgánico reciente).

Si las embriagueces son frecuentes y se repiten durante años, el paciente va adquiriendo ciertas características físicas y sintomatológicas que van complicando el cuadro, que muchas veces termina en  la muerte por cirrosis hepática.

Será característico el aspecto y la sintomatología de este enfermo, ya que la ingesta crónica del alcohol le irá provocando signos y síntomas muy fáciles de reconocer.

  • Aspecto: Varicosidades faciales, tinte rojizo del rostro, halitosis, temblor digital, ataxia, temblor lingual, fibrilación peribucal.
  • Trastornos digestivos: Náuseas matinales, gastritis, signos de lesión e insuficiencia hepática.
  • Trastornos sensitivo-motores: calambres musculares, parestesias, sensación nocturna de hormigueo de extremidades, dolor a la presión de los trayectos nerviosos, exaltación o abolición del reflejo rotuliano, zonas de hipoestesia o anestesia, etc.
  • Trastornos del sueño: Insomnio, pesadillas de contenido zoópsico que recuerdan alucinaciones del Delirium Tremens.
  1. Síndrome de privación alcohólico (o síndrome por abstinencia de alcohol)

Este es uno de los cuadros más característicos de la enfermedad alcohólica.  Es el que refuerza la aparición de una nueva embriaguez, dado que los signos y síntomas son fácilmente abolidos cuando se vuelve a ingerir alcohol.  Aparece durante el curso de las primeras 12 horas luego de suprimir el alcohol o al suprimirlo bruscamente. Su duración es breve, no  más de 2 a 3 días (aunque en casos severos puede durar hasta 10 días).  Presenta gran cantidad de síntomas, dependiendo si es Leve, Moderado o Severo.  Según la gravedad, puede llegar a presentar riesgo vital para el paciente.

Para la gravedad de aparición del cuadro, son importantes:

  • El tiempo transcurrido desde la suspensión de ingesta de alcohol
  • La magnitud duración y velocidad de la ingesta
  • Las condiciones generales del paciente (estado nutritivo, presencia de enfermedad intercurrente, traumatismos, etc.).
  1. Criterios DSM-IV para el Diagnóstico de Abstinencia de Alcohol o del Síndrome de Privación de Alcohol
  • Interrupción del consumo de alcohol después de su consumo prolongado y en grandes cantidades.
  • Dos o más de los siguientes síntomas, desarrollados horas o días después de cumplirse el criterio A.
  1. Hiperactividad autonómica (Por ejemplo, sudoración profusa o pulsaciones más de 100 por minuto).
  2. Temblor distal de manos.
  3. Insomnio.
  4. Náuseas o vómitos.
  5. Alucinaciones visuales, táctiles o auditivas transitorias o ilusiones.
  6. Agitación psicomotora.
  7. Ansiedad.
  8. Crisis de tipo epiléptico.

C.Los síntomas del Criterio B provocan un malestar clínicamente significativo o un deterioro de la actividad social, laboral o de otra área importante de las actividades del sujeto.

D.Los síntomas no se deben a enfermedad médica ni se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

  • Aparece entre las 6 y 48 horas de suspendida la ingesta y tiene una duración de 1 a 4 días.
  • El paciente puede presentar: irritabilidad, inquietud motora, ansiedad, estar asustadizo, hiperalerta a los estímulos, con temblor fino distal de extremidades superiores, con dificultad para concentrarse, distractibilidad y síntomas neurovegetativos tales como: hipersudoración (manos, cara y pies) hipertensión sistólica, taquicardia, fascie congestiva, inyección conjuntival, insomnio, pesadilla, anorexia.

Síndrome de Privación Moderado

Aparece generalmente entre 24 y 72 horas y se prolonga entre 3 a 7 días.  Se caracteriza por un aumento de los síntomas antes descritos y se agrega: Agitación psicomotora, síntomas gastrointestinales, como náuseas, vómitos y diarrea.

Síndrome de Privación Severo

Aparece generalmente entre 24 y 72 horas y puede durar entre  2 y 10 días.  Lo clásico es que el cuadro se produzca al suspender o reducir el consumo y es aún de mayor intensidad que el anterior. Se agregan convulsiones y/o síntomas psicóticos de Delirium.

El Síndrome de Privación Alcohólico

0    6    12    18    24        6     12    18    24        6    12    18    24

24                               48                               72        Horas             Duración

 

Inicio de S. de Privación Leve                                                       1 a 4 días

 

Inicio de S. de Privación Moderado                           3 a 7 días

 

Inicio de S. de Privación Severo                               2 a 10 días

 

Sintomatología:

SINDROME DE PRIVACIÓN LEVE SINDROME DE PRIVACIÓN MODERADO SINDROME DE PRIVACIÓN SEVERO
Irritabilidad, inquietud motora, hiperalerta a estímulos, asustadizo, temblor distal, debilidad muscular, dificultad para concentrarse, distractibilidad. Síntomas N. Vegetativos, como: sudoración facial, manos y pies, hipertensión sistólica, taquicardia, fascies congestiva, inyección conjuntival, insomnio, pesadillas, anorexia. Aumento de los síntomas anteriores, más:

Agitación motora, síntomas gastrointestinales, como náuseas, vómitos y diarrea.

Aun de mayor intensidad y se agregan convulsiones y/o síntomas psicóticos de un Delirium.

 

La característica esencial de la dependencia al alcohol, consiste en un grupo de síntomas cognoscitivos, comportamentales y fisiológicos que indican que el individuo continua consumiendo la sustancia a pesar de la aparición de severos problemas relacionados con ella.

Existe en ellos una “necesidad irresistible de consumo” o “Crawing”.   Será dependiente quien presente tres o más de los síntomas enumerados a continuación, que aparecen en cualquier momento dentro de un mismo período de 12 meses.

Criterios para el Diagnóstico de Dependencia de Alcohol:

 

Criterio 1: Tolerancia.  Es la necesidad de recurrir a cantidades crecientes de alcohol para alcanzar el efecto deseado.
Criterio 2: La abstinencia.  Cambio de comportamiento, desadaptativo, con concomitantes cognoscitivos y fisiológicos, cuando la concentración de alcohol en la sangre disminuye, en un individuo que ha mantenido un consumo prolongado de grandes cantidades de alcohol.
Criterio 3: Que el sujeto, sin pretendérselo, tome cantidades mayores, o durante un período mayor de tiempo.
Criterio 4: Manifiesta y expresa persistentemente el deseo de regular o abandonar el consumo de la sustancia infructuosamente.
Criterio 5: El sujeto dedica mucho tiempo a obtener el alcohol, a ingerirlo y a recuperarse de sus efectos.
Criterio 6: Las actividades de la persona giran en torno al alcohol y se abandonan o reducen en torno a él (sociales, laborales y/o recreativas.)
Criterio 7: Se abandonan actividades familiares o los hobbies con tal de consumir la sustancia en privado o estar más tiempo con amigos que consumen alcohol.
Criterio 8: A pesar de reconocer que su problema tiene graves implicancias, tanto psicológicas como fisiológicas, continúa bebiendo.

 

La dependencia al alcohol se reconoce por la demostración de los síntomas de abstinencia, después de unas horas de disminuir la ingesta de grandes cantidades de alcohol.   Estos, desagradables e intensos los incitan a continuar consumiendo, a pesar de las consecuencias, para evitar o aliviar los síntomas de abstinencia.

 

La ingesta crónica de esta sustancia en forma excesiva, va dañando irreversiblemente el organismo del enfermo y el deterioro es una de las primeras consecuencias.  Ello se manifiesta por una gran cantidad de síntomas que es posible ver en estos enfermos cuando hace años que poseen la enfermedad.

El alcohol, consumido en forma excesiva y por largo tiempo, produce daño psíquico y físico y de todo el Sistema Nervioso, ya sea central o periférico.

En concomitancia con factores carenciales propios de todo enfermo alcohólico, especialmente de algunas vitaminas, otros relativos al tipo de bebida que se consume y otros aun no bien delimitados. Pueden presentarse diferentes cuadros neurológicos, específicos o mixtos, que pueden ser, entre otros:

  • Cerebropatías (Encefalopatías de Wernicke, Psicosis de Korsakow, Parkinsonismo, etc.)
  • Cerebelopatías
  • Mielopatías
  • Polineuropatías
  • Miopatías

El Deterioro Cerebral Alcohólico

El deterioro psíquico, en casos graves, puede llegar a una demencia franca. En los casos leve o moderado, constituye un hallazgo de regla en todo paciente alcohólico. No siempre llega a manifestarse como una complicación neurológica específica.

El electroencefalograma, en estos casos, muestra siempre alteraciones.

Síntomas y Signos de Deterioro Alcohólico.

  • Distraibilidad de la atención
  • Disminución de la capacidad de comprensión. Los procesos intelectuales se tornan obtusos.
  • Perturbación de la memoria, en especial para los hechos recientes.
  • Menor fluidez para el uso de números y para el cálculo matemático.
  • Disminución de la iniciativa verbal y conductual.
  • Impulsividad.
  • Torpeza o incapacidad franca para realizar actos habituales.
  • Fácil cambio de humor, o del estado afectivo básico, sea hacia lo depresivo o hacia la euforia.
  • Irritabilidad fácil.
  • Perseveración en el discurso, los actos o el pensamiento.
  • Aumento del tono postural.
  • Celos injustificados.
  • Sentimentalismo llorón.
  • Juramentos inconsistentes.
  • Moral disminuida.
  • Hipokinesia de reposo.
  • Hiperactividad a la solicitación, con movimientos poco precisos. (dispraxia).
  • Hiperreflexia.
  • Reflejos de liberación, como protrusión perioral, palmo mentoniano, etc.

El Deterioro Alcohólico tiende a ser crónico, aunque no necesariamente irreversible. Con la abstinencia de alcohol y la administración de complementos vitamínicos, se observa frecuentemente regresiones notables. Estas han sido corroboradas con estudios psicológicos y radiológicos sofisticados, demostrándose en los últimos años, una mayor capacidad de recuperación de las funciones cerebrales afectadas de lo que se había postulado en el pasado. Los cuadros más graves, pueden evolucionar hacia una Demencia.

Complicaciones de la Ingesta Crónica de Alcohol

El alcohol termina dañando prácticamente todos los órganos del cuerpo. Estos cuadros pueden ser ordenados de la siguiente forma:

  • Complicaciones en el Sistema Nervioso Central (Cerebro y Cerebelo).
  • Complicaciones en el Sistema Nervioso Periférico (Trayectos nerviosos).
  • Complicaciones en otros órganos (Digestivo, Cardíaco, etc.)
  • Otros trastornos relacionados, como: Traumatismos, desnutrición, carencias vitamínicas, trastornos fetales, trastornos hereditarios, etc.

Las complicaciones psíquicas más frecuentes son:

  • Celotipia Alcohólica
  • Delirium Tremens
  • Alucinosis Alcohólica
  • Síndrome convulsivo alcohólico
  • Demencia alcohólica

Nota: Por lo extenso de la temática y por exceder los límites de esta obra, sólo se mencionan las más importantes complicaciones del Sistema Nervioso Central, especialmente los cuadros relacionados con el comportamiento psíquico anormal. Son patologías a tratar en un centro especializado.

 

El tratamiento de la Dependencia Alcohólica pretende disminuir o eliminar los problemas derivados del uso anormal de alcohol (ya sean familiares, laborales, médicos, psiquiátricos o psicosociales).  También, se busca detener la mantención activa de la dependencia, o por último disminuir la frecuencia de las recaídas.

Tratamiento Farmacológico

  • Antidepresivos: son útiles en el caso en que se demuestre que coexiste un trastorno depresivo (Fluoxetina, 60 o más mg./día, Citalopran, Sertralina, han demostrado ser útiles). También se ha usado Carbonato de Litio y Buspirona. Se ha visto buenos resultados sólo en algunos casos.
  • Inhibidores de canales de calcio: El Nimodipino ha sido propuesto para el tratamiento de los síntomas de privación y eventualmente, para reducir el deseo de beber. Sin embargo, se ha demostrado poca efectividad.
  • Inhibidores de los opiáceos. La Naltrexona (Nalerona(R)) ha mostrado ser útil para reducir el consumo de alcohol y la aparición de problemas derivados del consumo excesivo de éste. Este fármaco disminuiría el efecto reforzador de los primeros “tragos” de alcohol, por un mecanismo aún desconocido.

Al administrarlo, debe considerarse lo siguiente:

    • No ha sido confirmado como disminuidor del deseo de beber alcohol.
    • Su uso debe asociarse a un programa integral de tratamiento, con psicoterapia de grupo y otras intervenciones.
    • Efectos colaterales frecuentes son: ansiedad, sedación, sensación de embotamiento, náuseas, hasta en el 10% de los pacientes.
    • Provoca daño hepático. Hepatotoxicidad a dosis de 300 mg. o más (Tratamiento efectivo en el rango de 25 a 100 mg.)
    • Al usar este fármaco debe controlarse la función hepática.

Terapia Aversiva

Disulfiram:

Esta es la técnica más utilizada en Chile por más de 30 años, basándose en los principios del condicionamiento aversivo. El fármaco (Antabus®) inhibe la enzima aldehído deshidrogenasa, lo que impide que se metabolice el acetaldehído, uno de los componentes normales de la degradación del alcohol, generando síntomas como taquicardia, congestión facial, diaforesis, disnea, sensación de ansiedad, náuseas y vómitos. También puede producir hipotensión, alteraciones cardiovasculares y en un muy bajo número de casos, la muerte.

Debe tomarse precauciones cuando se sospecha la existencia de daño hepático, e incluso con la posibilidad que con el mismo  disulfiram se produzca, por lo que debe efectuarse periódicamente pruebas hepáticas (antes del inicio y luego mensuales).

Se utilizan 250 a 500 mg./día vía oral. Aunque existe también, y desde hace años, el implante de Pellets de disulfirano, que dificultosamente logra niveles plasmáticos eficientes en el largo plazo. Su eficacia, que suele verse luego de la aplicación es por el supuesto efecto que le ocasionará al enfermo si bebiese alcohol. El miedo refuerza la abstinencia.

Tanto los pacientes como sus familiares deben ser informados de los riesgos y de la necesidad de recibir ayuda médica ante una reacción alcohol – disulfirano.

Reflejos con Apomorfina:

También esta es una técnica muy utilizada en Chile, en que se le inyecta al paciente una dosis de apomorfina, previo a la ingesta de la bebida alcohólica preferida, lo que desemboca en la producción de vómitos explosivos. Si bien produce un efecto aversivo, éste dura pocas semanas y deben reaplicarse reflejos, luego de un tiempo. Es aconsejable, conjuntamente con la aplicación del estímulo aversivo, en cada sesión, por lo general una diaria por 10 o 12 días, reforzar la educación con respecto a su problema, incluyendo la posibilidad de provocar conciencia de enfermedad, como una condición fundamental para un buen logro terapéutico.

El uso indiscriminado de esta técnica, sin ninguna otra intervención, constituye una muy mala terapia, a pesar que a veces sigue siendo el único tratamiento ofrecido para algunos pacientes.

El uso aislado de esta técnica sin un tratamiento más integral, no constituye una práctica clínica adecuada.

Reflejos con electricidad:

Se usan, cada vez con menos frecuencia, aparatos que proporcionan choques eléctricos, los que colocados por medio de un manguito en la muñeca del paciente, provocan estímulos desagradables, a la máxima intensidad soportable, en concomitancia con el gustar, olfatear o beber la bebida alcohólica predilecta.

Se intercala con la acción de beber y olfatear o degustar, bebidas no alcohólicas y en este caso no se proporciona el estímulo. Entonces se le entrega refuerzo positivo e información. Cinco a diez ensayos en cada sesión, una o dos sesiones al día, por 10 o más días dejarán como huella, una respuesta aversiva que favorecerá la abstinencia.

La ventaja de este procedimiento es que resulta inocuo y es utilizable también en los pacientes con daño orgánico severo.

Terapia considerando el ambiente:

Sabido es que el riesgo a que se somete el alcohólico que no debe beber es alto en la población general. Es raro que se obtenga con el tratamiento, éxito más allá del 50% de los casos.

 

18 noviembre, 2015