Depresión y Cerebro

Se plantea que en la depresión existiría un desequilibrio a nivel cerebral de ciertos neurotransmisores. Los neurotransmisores son sustancias químicas que transmiten mensajes de una neurona a otra, es decir, mensajes entre células del sistema nervioso. Esto es posible ya que en la membrana de las neuronas existen receptores para estos neurotransmisores.

Existen distintos tipos de neurotransmisores, dentro de los cuales se encuentra la noradrenalina,  la serotonina, la acetilcolina y la dopamina. En el caso de una depresión, se señala que habría una alteración o un déficit en el nivel de estos neurotransmisores principalmente. De esta forma, lo que lograrían los medicamentos antidepresivos es estabilizar sus niveles.

A través de esta explicación se logra comprender la importancia que tienen los antecedentes hereditarios en el desarrollo de la depresión, pues en ese caso, habría una predisposición genética a tener aquel desequilibrio a nivel cerebral. Sin embargo, hay personas que sufren de esta enfermedad, sin tener antecedentes familiares. En este sentido, existirían otros factores adicionales que contribuyen a que se desencadene la enfermedad, como un ritmo de vida estresante, problemas en relaciones interpersonales, problemas económicos, etc.

De esta forma, en la evaluación psiquiátrica, el médico deberá abordar la enfermedad considerando los factores como un todo, para determinar el tratamiento adecuado.

Otra explicación que se plantea respecto a la depresión señala que existirían alteraciones en el funcionamiento de núcleos cerebrales (hipotálamo e hipófisis) y de las glándulas suprarrenales (ubicadas sobre los riñones). Estas tres estructuras funcionan sincronizadas entre sí, y en la depresión se encontrarían niveles elevados de cortisol, una hormona liberada por las glándulas suprarrenales.

Así también, las anomalías de la función de la glándula tiroides también se han relacionado con los trastornos del estado de ánimo, ya que los síntomas del hipotiroidismo se pueden presentar de forma  muy similar a ciertos síntomas depresivos. Al igual que en el caso de los neurotransmisores, habría una mala regulación de la secreción hormonal de esta glándula, existiendo niveles elevados de la hormona estimulante de tiroides (TSH). Por este motivo, se debe tratar adecuadamente el hipotiroidismo para ver si desaparecen los síntomas, o si se trata de una depresión propiamente tal.

18 noviembre, 2015

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