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Guía clínica para la atención de personas víctimas de violencia sexual

Por 12 agosto, 2019Sexualidad, violencia

Las estrategias más importantes para reducir y eliminar la violencia y abuso sexual son el reconocimiento y protección de los derechos de todas las personas, la promoción de relaciones interpersonales desprovistas de inequidad y de violencia y la promoción de la salud sexual a lo largo de toda la vida.

Todo el personal del servicio de urgencia, profesionales, técnicos, auxiliares y administrativos, deben tener un trato digno, respetuoso y sensible, una actitud neutral, sin expresión de juicios de valor o comentarios acerca de lo sucedido. Deben expresar comprensión por la magnitud y trascendencia del daño para la persona ha sufrido.

Una persona que ha sufrido violencia sexual está afectada por una experiencia traumática. Ha sentido impotencia, temor y angustia como en cualquier tipo de agresión. Pero, dado que la sexualidad es un ámbito de la vida en que se desarrollan relaciones afectivas y se obtiene gratificación y placer, se acompaña, adicionalmente, de un sentimiento de especial vulnerabilidad e injusticia.

Los efectos inmediatos de una agresión sexual incluyen angustia, rabia, hostilidad, vergüenza y culpa. Es necesario recordar que la persona agresora puede ser cercana, incluyendo el propio cónyuge o conviviente.

Los pasos a considerar al realizar la exploración clínica son:

– Identificarse y explicar que será la persona que la atenderá o acompañará hasta que llegue quién lo hará.

– Preguntar que necesita y ofrecer ayuda, transmitir la convicción de que nadie va a juzgar la conducta de nadie y de que está entre personas que quieren lo mejor para ella.

– Asegurar que en todo momento se respetaran todos sus derechos así como sus valores y principios religiosos o éticos.

– Asegurar que será protegida de la revictimización: que nadie le exigirá que relate lo sucedido mas de una vez y que será examinada solo una vez, salvo por necesidad de la atención clínica.

– Asegurar que nadie decidirá por ella ni la presionará o apurará para que tome decisiones, que hay tiempo para que se tranquilice.

– Si ha llegado sola/o, ofrecerle llamar a un familiar o conocido.

– Informarle detalladamente que se le va a hacer, donde y por quién: preguntas, exámenes, procedimientos para la toma de muestras, etc.

– Informarle que si el profesional que la atiende tiene objeción de conciencia con alguna de las intervenciones descritas en la guía de atención, será atendida por otro profesional que no tenga esta objeción.

– Se le informará que una vez finalizado el procedimiento se entregará la copia de un acta de registro de la exploración realizada y la descripción de las muestras recogidas.