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La manipulación en los niños
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Indice del artículo
La manipulación en los niños
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Ps. María Josefina Hevia L.

Muchos padres manifiestan que no aguantarán las manipulaciones de sus hijos, las cuales son generalmente entendidas como chantajes sin fundamento alguno para obtener lo que desean.  Si es necesario, son castigados o simplemente no tomados en cuenta, hasta que estos niños “manipuladores”, comprendan por sí solos que no deben comportarse de esa manera. Sin embargo, en estos casos se nos olvida preguntarnos por qué nuestros hijos se estarán comportando de tal forma.  ¿Estarán reclamando sin razón alguna, habrá algo que nos quieren comunicar o será una expresión de que se están desarrollando?

La manipulación infantil está presente en cada momento de la vida del niño. A través de ella, el niño intenta controlar a sus padres u a otras personas, llevando a cabo distintas conductas para lograr lo que desea, quizás un helado, un juguete en particular, cercanía con alguno de los padres o de ambos, etc.

Se puede decir, que desde que nuestros hijos son bebés manipulan, ya sea a través del llanto o de dulces sonrisas. Estas conductas pueden producir diferentes sentimientos en los padres, los cuales muchas veces pueden llevarlos a realizar lo que quiere el bebé y, ¿cómo no hacerlo, si vemos que está llorando tan enérgicamente? Muchos bebés lloran, sobretodo en un primer momento, al ser separados de su madre, cuando se los deja de pasear, al dejarlos en su corral con sus juguetes, entre otros. Este llanto pareciera tener la finalidad de que lo devuelvan a su madre o que lo paseen en brazos para así volver a esa sensación de quietud y comodidad. Sin embargo, ese mismo llanto podría significar que tiene hambre o que hay que cambiar los pañales, por ejemplo. Es común que los padres con un recién nacido se sientan confundidos y no sepan cómo interpretar estas señales, apoyándose en consejos de familiares que ya han sido padres o en algún experto de la salud. Pero es usual también, que con el tiempo aprendan a identificar distintas claves en estas conductas, intuyendo cuándo está usando ciertos gestos para dar a entender lo que desea o cuándo necesita ciertos cuidados como de alimentación, de higiene, de abrigo, etc.

Con el tiempo, a medida que su hijo crece, estas conductas se van perfeccionando por la adquisición de nuevas capacidades y habilidades. Éstas se acentúan, sobretodo, en el periodo de la obstinación, alrededor de los 2 años de edad. En esta etapa, el niño quiere hacer valer su opinión y la manipulación infantil representa una especie de lucha de poder, en donde tanto los padres como el niño, deberán iniciar una exploración necesaria de los límites del otro. En esta relación, los padres pondrán en juego diferentes estrategias para hacerle entender a su hijo hasta dónde puede llegar. En cambio, en  el niño, se irán desarrollando los mecanismos necesarios para ir formando y delimitando su Yo o individualidad. Por esto último, es importante tener un especial cuidado en cómo se enfrentan las situaciones difíciles con el niño, especialmente cuando existen diferencias de opinión entre lo que piensa la madre y el padre. En este sentido, los niños muchas veces por la sola razón de ejercitar y verificar que pueden ser agentes de lo que ocurre a su alrededor y que pueden conseguir lo que desean, lo que forma parte del desarrollo de su autoestima,  pueden generar enfrentamientos entre sus padres, dando la oportunidad de que el niño se dé cuenta con quién puede lograr lo que desea y con quién no. Si esto se da con frecuencia, el niño puede  intuir que, provocando desacuerdos entre sus padres, puede conseguir lo que quiere, lo cual a su vez, lo volverá un niño inseguro y ansioso. En este punto, el niño comienza a desarrollarse como “manipulador”, aprende que provocando que uno de sus padres ceda ante determinadas situaciones frente a él, puede conseguir lo que quiera, no sólo en términos materiales sino que también en términos emocionales, como por ejemplo, la atención de uno de sus padres.