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Tratamiento Trastornos de Personalidad
Trastornos de Personalidad - Cluster B: Emocional y Dramático
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Indice del artículo
Trastornos de Personalidad
FACTORES ESTIOPATOGÉNICOS
CLASIFICACIONES DE LOS DESÓRDENES DE PERSONALIDAD
Cluster A: Raros e Introvertidos
Cluster B: Emocional y Dramático
Cluster C: Ansioso Temeroso
Apéndice B DSM-IV
Apéndice A DSM III-R
Comorbilidad
Epidemiología
Clasificación Estructural de Otto Kernberg
Sindrome Limitrofe o Límite
Tratamiento Multimodal de los desordenes de personaldad
Atención Primaria de los Desórdenes de Personalidad.
Los Niveles de Atención
Psicoeducación y Técnicas Psicosociales:
Psicofármacos
Antipsicóticos
Ansiolíticos, Antideprivos, estabilizadores del ánimo y otros
INTEGRACIÓN CLÍNICA DE LOS MODELOS DE TRATAMIENTO
Conclusiones
Bibliografía
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Cluster B: Dramático emocional

• Trastorno antisocial de la personalidad:

También se denomina trastorno disocial, se caracteriza por una pauta de conducta irresponsable, al margen de las normas sociales, la que ya aparece en las etapas infantiles, que continúa y se amplia en la edad adulta. El trastorno no es sinónimo de criminalidad, siendo este diagnóstico diferencial un claro reto en la psiquiatría forense. La prevalencia de este trastorno es del 3% en los hombres y del 1% en las mujeres. Es más frecuente en las áreas urbanas deprimidas y en poblaciones carcelarias, donde puede alcanzar el 75%. Existe un patrón familiar que se manifiesta con una frecuencia cinco veces mayor entre los familiares de primer grado de los varones afectados, que entre los familiares de los sujetos sin este trastorno.

Manifestaciones clínicas: como ya hemos dicho anteriormente este trastorno es de aparición temprana y los signos infantiles típicos son mentiras, hurtos, holgazanería, vandalismo, actitudes pendencieras, fugas del hogar, ausentismo escolar y crueldad física. En la edad adulta continúa esta pauta, lo que les conduce a un fracaso en la actividad laboral, en el mantenimiento de obligaciones económicas, familiares, etc. En muchos casos llevan a cabo conductas delictivas, son sujetos irritables y agresivos, son protagonistas de violencia doméstica sobre todo cuando se añade el abuso de drogas y alcohol, hecho que ocurre frecuentemente. Además, son propensos a la realización de conductas temerarias, sin preocupación por la seguridad personal o ajena, siendo también frecuente la promiscuidad sexual y la dejación de deberes paternos y conyugales. Hay que destacar la ausencia de culpabilidad respecto sus conductas y a una marcada predisposición a culpar a los demás de las mismas. La edad de comienzo temprana les lleva a un grave deterioro, impidiendo el desarrollo de un adulto independiente y autosuficiente, lo que da lugar, en muchos casos, años de institucionalización, con frecuencia más penal o correccional que médica.

Presentan una cruel despreocupación por los sentimientos de los demás y falta de empatía; incapacidad para mantener relaciones personales y muy baja tolerancia a la frustración. Con frecuencia estas personas impresionan a las de sexo contrario por los aspectos seductores de su personalidad. No muestran rasgos de ansiedad ni depresión, a pesar de sus amenazas suicidas y sus frecuentes quejas somáticas; dadas sus características también se les ha denominado sociópatas y sujetos amorales.

Diagnóstico diferencial: Hay que separar lo que es un trastorno de la personalidad de lo que es una conducta ilegal o criminal, siendo característico que en el trastorno se afectan numerosas áreas de la vida del sujeto. Es difícil diferenciar este trastorno cuando va asociado al consumo de sustancias ya que, además de muy frecuente, se ha demostrado que se potencian ambos. La comorbilidad con el trastorno límite y el narcisista es muy alta, por lo que el diagnóstico clínico diferencial muchas veces es difícil.

• Trastorno límite de la personalidad:

La denominación límite se adoptó cuando este trastorno se consideraba fronterizo entre las psicosis y las neurosis. En la clasificación CIE 10 se le denomina trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad, concepto que parece más afortunado y descriptivo. El trastorno límite de la personalidad sería el paradigma de todos los trastornos de la personalidad. Kernberg0,¡Error! No se encuentra el origen de la referencia., habla de una organización limítrofe de la personalidad a la base de los diferentes trastornos, considerando que la patoplastía de cada uno de los diferentes trastornos sería una diferenciación biosocial del trastorno limítrofe. (Esto se explicitará mejor al revisar la siguiente clasificación). Parece ser que afecta al 2% de la población, siendo dos veces más frecuente en las mujeres que en los hombres. En poblaciones clínicas puede llegar a un 30%. En los familiares de primer grado de estos pacientes se ha observado una mayor prevalencia de trastornos depresivos y abuso de sustancias.

Manifestaciones clínicas: Se trata de un trastorno en el que aparece una marcada predisposición a actuar de un modo impulsivo sin tener en cuenta las consecuencias, junto a un ánimo inestable y caprichoso. Consiste en una inestabilidad respecto a la vivencia de la propia imagen, de las relaciones interpersonales y del estado de ánimo. Hay una notable alteración de la identidad que se manifiesta por incertidumbre ante temas trascendentales, como orientación sexual y objetivos biográficos a largo plazo, lo que les conduce a una sensación de vacío y aburrimiento. Pueden presentar manifestaciones explosivas e incluso violentas al recibir críticas o al ser frustrados en sus actos impulsivos. Además de la inestabilidad emocional y la ausencia de control de impulsos –con autolesiones y explosiones de violencia, comportamiento amenazante y chantajista, afectación de la imagen de sí mismos y alteraciones de la conducta alimentaría se implican en relaciones intensas e inestables, intentos y amenazas suicidas. Sus relaciones interpersonales pasan de la idealización a la devaluación, es frecuente el abuso de sustancias psicoactivas como mecanismo de huida, y los cambios de humor e ideación paranoide transitoria; descompensaciones de tipo psicótico de presentación atípica y corta duración. Algunos autores plantean subdivisiones de este trastorno clínico.

Diagnóstico diferencial: La diferenciación respecto a la esquizofrenia y a otros trastornos psicóticos se fundamenta en la breve duración de los episodios psicóticos. Hay que tener en cuenta la gran comorbilidad que este desorden tiene con el resto de los trastornos de la personalidad, así como con otras patologías psiquiátricas, como la dificultad diagnóstica es manifiesta en estos pacientes, llegan a recibir hasta ocho diagnósticos diferentes, hasta llegar al correcto.

 

• Trastorno histriónico de la personalidad:

Las personas con un trastorno histriónico de la personalidad son excitables y emotivas y se comportan de manera pintoresca, dramática y extrovertida. También se le ha denominado personalidad histérica o personalidad psicoinfantil. Presenta una prevalencia del 2% en la población general diagnosticándose con más frecuencia en las mujeres que en los hombres. En pacientes psiquiátricos hospitalizados se calcula una prevalencia de hasta el 10%. Algunos estudios han demostrado una asociación con el trastorno por somatización.

Manifestaciones clínicas: Consiste en una pauta generalizada de comportamiento de emocionalidad y búsqueda exagerada de atención. Estos sujetos demandan apoyo, atención, y alabanza por parte de los demás, sintiéndose incómodos cuando no son el centro de atención. Son típicos los cambios de humor y la escasa tolerancia a la frustración, sus relaciones interpersonales son tormentosas y poco gratificantes. Tienen tendencia a la representación de su papel, a la teatralidad y expresión exagerada de las emociones, a la sugestionabilidad y facilidad para dejarse influir por los demás, afectividad lábil y superficial, a un comportamiento marcado por un deseo inapropiado de seducir, a la preocupación excesiva por el aspecto físico y a considerar sus relaciones más intimas de lo que son en realidad.

Diagnóstico diferencial: Muchas veces es difícil la diferenciación entre los histriónicos y los limítrofes, si bien estos últimos presentan descompensaciones psicóticas y las tentativas suicidas son más frecuentes e intensas. En algunos trastornos de tipo disociativo pueden aparecer personalidades histriónicas de base.

• Trastorno narcisista de la personalidad:

Se caracteriza por un sentimiento personal de importancia y singularidad. Este trastorno aparece en el apéndice para futuras revisiones del CIE 10. Se estima que la prevalencia de este trastorno es menor al 1% en la población general, apareciendo en poblaciones clínicas cifras que oscilan entre el 2% y el 16%. Cada vez se diagnostica más, observándose mayor incidencia en sujetos con infancia consentida y en hijos de individuos que presentan el trastorno.

Manifestaciones clínicas: Son sujetos que poseen un grandioso sentido de autoimportancia. Como se consideran especiales, esperan recibir un trato diferente, se creen con derecho a todo. Toleran escasamente la crítica, se consideran perfectos, son ambiciosos para conseguir fama, están preocupados por fantasías de éxito ilimitado, poder, belleza o amor imaginarios, exigiendo una admiración excesiva; son pretenciosos, explotadores, carentes de empatía y reacios a reconocer o identificarse con los sentimientos y las necesidades de los demás. Fingen simpatía para conseguir sus fines dada su frágil autoestima; son propensos a la depresión al sufrir rechazo de los demás o tener dificultad en las relaciones interpersonales, presentan actitudes soberbias y arrogantes.

Diagnóstico diferencial: Suele ir asociado a los trastornos límites – histriónico y antisocial – pero presenta menos aparatosidad, menos implicación afectiva y más adaptación social. Los sujetos pueden presentar descompensaciones de gran agresividad cuando los acontecimientos no se desarrollan a su manera.