La Salud mental en la Sociedad de consumo

Versus Sociedad inclusiva y con igualdad de oportunidades

La salud mental en nuestra sociedad se encuentra en crisis, también la salud pública, hay altas tasas de patología mental, con escasez de recursos públicos y privados para cubrir la alta demanda de asistencia, por otro lado, la ignorancia de los ciudadanos en estos temas retarda una asistencia oportuna, dado que no consultan por estos problemas, ya sea, por desconocimiento o por temor al rechazo, se esconden o postergan los tratamientos. Las políticas públicas solo alcanzan a satisfacer una cantidad de atenciones, postergando la atención de especialistas por meses o más. Faltan camas de hospitalización, dispositivos de atención ambulatoria cerca de la población, falta de profesionales en la cantidad suficiente en los consultorios de atención primaria.

Por otro lado, esta sociedad de consumo que depreda recursos humanos y recursos ambientales sin preocuparse de su renovación y desarrollo, privilegiando la productividad, las ganancias, la rentabilidad de las empresas, por sobre el bienestar y el desarrollo de las personas y una adecuada conservación del medio ambiente, además de una legítima ganancia y una distribución equitativa de los medios y recursos.

Recientemente hemos asistido en nuestro país a un lamentable espectáculo de depredación de los recursos y asalto encubierto de los ciudadanos con la colusión de carteles que fijan precios de medicamentos, de pollos, de detergentes, de papel, para mantener ganancias ilegítimas, para satisfacer la codicia de unos pocos por sobre el bienestar de la mayoría, por otro lado, las élites políticas se han sometido al poder económico trasversalmente, para que sigan haciendo sus ganancias cada vez mayores, haciendo leyes para asegurar estas ganancias, perdiendo la naturaleza y esencia misma de ser representantes de la ciudadanía para velar por el bien común y el desarrollo del país más equitativo e inclusivo, conceptos que se transforman en palabras inútiles, que se han quedado en el discurso previo a las elecciones y son letra muerta en el diario quehacer y vivir de estas élites dirigentes, en donde predomina el interés de grupos pequeños, de corto plazo, sin una mirada de estado y de proyección de largo plazo.

Esta situación genera una falta de oportunidades, los recursos escasos para asistir a estas personas, van generando mayor rechazo, discriminación y aislamiento, en quienes presentan estos desórdenes de salud mental, los inhábiles, las personas con discapacidad no tienen oportunidades de empleo real, están rezagados, no hay una voluntad inclusiva real, solo se quedan en buenos deseos de los grupos más interesados en estos problemas y en declaraciones rimbombantes de políticos oportunistas una vez cuando les entrevistan.

Los ambientes de trabajo no están pensados para una buena protección de la salud física y menos mental, los horarios no están diseñados en relación a las personas sino que están enfocados en un rendimiento cada vez más exigente basados en índices de productividad, en metas irreales, rendimiento por hora exagerado, en desmedro de la calidad y números azules en los balances, no importan las licencias por enfermedad, el ausentismo laboral y los accidentes del trabajo, solo preocupan a los sistemas de seguros de salud, por los altos costos en subsidios laborales, que se tratan de reducir pasando por encima de los tratamientos, los recursos humanos pasan a ser números, no personas, perfectamente reemplazables si fallan a los estándares de exigencias establecidos, para lo cual sirve la cesantía estructural, así llamada por los economistas, sin importar que hay personas sufriendo detrás de esta realidad, en donde los menos capacitados y los con alguna discapacidad quedan excluidos del sistema productivo.

Hay industrias que junto con producir ganancias y altos índices de rentabilidad están produciendo altas tasas de enfermedad, estrés laboral y contaminación del medio ambiente, pero los indicadores de estos problemas no se consideran a la hora de analizar el estado de resultados de las empresas. Los balances solo consideran números azules, no así, índices de seguridad social, de la salud de los trabajadores o de accidentes de trabajo. El impacto que las industrias generan en el ambiente está recién siendo tema de preocupación de las comunidades, pero no está considerado dentro de los índices de seguridad y éxitos de una empresa, las empresas valen por lo que producen en ganancias, no importa a qué costo humano y/ o del ambiente.

Las empresas se miden en triple AAA, si son ¡seguras! o creíbles para el mercado de capitales, a objeto de asegurar a los inversionistas altas tasas de retorno, el mercado marca el éxito de los países por el porcentaje de crecimiento del PGB, el valor de las acciones y los índices bursátiles, la educación es un bien de consumo y no un bien social para el desarrollo de las personas a todas por igual, la salud otro bien de consumo, y no un bien social que hay que cuidar y asegurar en primer lugar, como tales bienes de consumo la distribución de estos bienes es inequitativa y desproporcionada como todas las riquezas en este mundo, donde unos pocos, tienen mucho y les sobra sobrepasando en diez generaciones futuras, los recursos acumulados y por otro, un gran número de personas, la mayoría, tienen que repartirse pocos recursos que no alcanzan para satisfacer las más mínimas necesidades de comida, vivienda, salud y educación, generando grandes bolsones de pobreza, con todas las consecuencias de iniquidad que conlleva la escasez de recursos, enfermedad, delincuencia, drogadicciones, violencia, tráfico de personas, de niños, de mujeres, de drogas, de órganos, actos terroristas, etc., en los aledaños de las grandes urbes del mundo, en donde predominan políticas policiales, represivas para contener los desmanes y las protestas diarias por estas iniquidades, el desarrollo social y el progreso no alcanza a esta periferia, las políticas públicas pasan desapercibidas porque se quedan cortas para modificar esta realidades de exclusión social. El desarrollo y progreso pasa por delante de los ojos de las personas excluidas, creando resentimientos y sentimientos de injusticia que cultivan desesperanza, odio que se expresan, de cuando en cuando, pero frecuentemente, en actos violentos, protestas, destrucción de espacios y bienes públicos o privados o saqueos en momentos de crisis, aplicando consignas como las que indico: “quien le roba a un ladrón tiene 100 años de perdón”…”Yo robo en las tiendas porque esas personas tienen mucho y además nos roban”. Lamentablemente, hoy no tenemos argumentos para discutir estas afirmaciones de adolescentes excluidos, por la prensa nos hemos enterado que hacen estas prácticas un número no despreciable de personas y aún más grave, personas que tienen responsabilidad, social, política, eclesiástica o militar.

Es necesario pensar en un cambio de paradigma, de pensamiento y de modelo de desarrollo de los países.

El modelo del consumo depredador, el mercado sin regulación y lo desechable, nada se repara, están agotando al planeta, acabando con los recursos naturales, y enfermando a los recursos humanos en patología del espíritu, es decir de la salud mental, que tiene que ver con el bienestar y realización de las personas, especialmente con depresiones, estrés, violencia intrafamiliar, trastornos de personalidad por descuido en los primeros años de vida, dado que saca a las madres de sus tareas habituales de crianza a temprana edad del bebé, sin estar preparado para separarse de la madre, para que esta se incorporase a la fuerza de trabajo a lo que tiene perfecto derecho, pero no hay suficientes salas cunas o jardines infantiles que den un cuidado eficiente y suficiente a los niños lactantes y de primera infancia.

Las élites gobernantes y productivas anuncian desarrollo equitativo, distribución de los recursos vías impuestos, reformas educacionales, previsionales, de salud, productos mejores para el consumo, pero la naturaleza humana mezquina, codiciosa y depredadora los retrata en sus contradicciones, se coluden para fijar precios y generar ganancias ilegítimas, hacen reformas tributarias y se coluden con los empresarios, para que paguen memos impuestos dando boletas ideológicamente falsas para traicionar el principio de distribución de las riquezas, fijan royalty a las riquezas naturales y por otro lado legislan para que se disminuyan estos tributos, se entregaron empresas del estado a particulares sin las debidas regulaciones, empresas que hoy cohechan a la elites políticas en forma transversal para continuar manteniendo sus privilegios, mal habidos, para prolongar las iniquidades en este país. El parlamento se ha demorado meses en discutir una reforma laboral que haga justicia para que los trabajadores puedan negociar sus salarios en forma más igualitaria, para subir el sueldo mínimo en 5% que implicaba un aumento real de 1ó 2 % se demoraron semanas, en algunos años atrás, para aumentar sus sueldos la discusión demora horas, reforman una ley en minutos para permitir que un partido inscriba sus candidatos, ya que por negligencia de sus dirigentes inscribió mal a sus candidatos en los plazos contemplados, para así mantener el stablisment o cuoteo político.

Suman y siguen estas contradicciones humanas, irregularidades y otras dificultades, es menester un cambio de mentalidad para cambiar el modelo, a uno a escala humana, que privilegie el desarrollo humano, la disminución de la pobreza y la seguridad social que de base asegure educación gratuita para todos, acceso a la salud equitativo y oportuno, vivienda, y a una previsión legítima y digna para todos los trabajadores, que incluya a quienes tienen capacidades diferentes que se puedan desempeñar en un trabajo, o tener una pensión que les asegure un bienestar satisfactorio, donde el mercado debidamente regulado, este al servicio del hombre y no el hombre sea un esclavo del mercado, estamos lejos aún de estas sencillas metas de país. Pero más cerca que otros países. Ojalá así sea.

Es necesario pensar en un cambio de paradigma, de pensamiento y de modelo de desarrollo de los países.

El modelo del consumo depredador, el mercado sin regulación y lo desechable, nada se repara, están agotando al planeta, acabando con los recursos naturales, y enfermando a los recursos humanos en patología del espíritu, es decir de la salud mental, que tiene que ver con el bienestar y realización de las personas, especialmente con depresiones, estrés, violencia intrafamiliar, trastornos de personalidad por descuido en los primeros años de vida, dado que saca a las madres de sus tareas habituales de crianza a temprana edad del bebé, sin estar preparado para separarse de la madre, para que esta se incorporase a la fuerza de trabajo a lo que tiene perfecto derecho, pero no hay suficientes salas cunas o jardines infantiles que den un cuidado eficiente y suficiente a los niños lactantes y de primera infancia.

Las élites gobernantes y productivas anuncian desarrollo equitativo, distribución de los recursos vías impuestos, reformas educacionales, previsionales, de salud, productos mejores para el consumo, pero la naturaleza humana mezquina, codiciosa y depredadora los retrata en sus contradicciones, se coluden para fijar precios y generar ganancias ilegítimas, hacen reformas tributarias y se coluden con los empresarios, para que paguen memos impuestos dando boletas ideológicamente falsas para traicionar el principio de distribución de las riquezas, fijan royalty a las riquezas naturales y por otro lado legislan para que se disminuyan estos tributos, se entregaron empresas del estado a particulares sin las debidas regulaciones, empresas que hoy cohechan a la elites políticas en forma transversal para continuar manteniendo sus privilegios, mal habidos, para prolongar las iniquidades en este país. El parlamento se ha demorado meses en discutir una reforma laboral que haga justicia para que los trabajadores puedan negociar sus salarios en forma más igualitaria, para subir el sueldo mínimo en 5% que implicaba un aumento real de 1ó 2 % se demoraron semanas, en algunos años atrás, para aumentar sus sueldos la discusión demora horas, reforman una ley en minutos para permitir que un partido inscriba sus candidatos, ya que por negligencia de sus dirigentes inscribió mal a sus candidatos en los plazos contemplados, para así mantener el stablisment o cuoteo político.

Suman y siguen estas contradicciones humanas, irregularidades y otras dificultades, es menester un cambio de mentalidad para cambiar el modelo, a uno a escala humana, que privilegie el desarrollo humano, la disminución de la pobreza y la seguridad social que de base asegure educación gratuita para todos, acceso a la salud equitativo y oportuno, vivienda, y a una previsión legítima y digna para todos los trabajadores, que incluya a quienes tienen capacidades diferentes que se puedan desempeñar en un trabajo, o tener una pensión que les asegure un bienestar satisfactorio, donde el mercado debidamente regulado, este al servicio del hombre y no el hombre sea un esclavo del mercado, estamos lejos aún de estas sencillas metas de país. Pero más cerca que otros países. Ojalá así sea.

1Respuestas enLa Salud mental en la Sociedad de consumo"

  1. Lorenzo Javier Gonzalez Pinill dice:

    se quedaria sin dinero!!!!

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