Transexualismo

La Clasificación  Internacional de Enfermedades, en su décima edición (CIE-10) define tres trastornos diferentes: Trastorno de la Identidad Sexual en la infancia, Transvestismo de Rol Doble y Transexualismo; en el DSM-IV, estas tres entidades están recogidas dentro de una sola categoría, denominada Trastorno de la Identidad Sexual. Se consideran trastornos de la Salud Mental en la medida en que se producen patrones de comportamiento que conllevan un sufrimiento significativo y una gran desventaja adaptativa

Es cada vez más frecuente, en Chile la presencia de personas que acuden a centros de salud a solicitar ayuda por este trastorno. La razón que se esgrime es una disconformidad con el sexo anatómico y el deseo imperioso de ser cambiado al sexo opuesto por intermedio de la cirugía. Por lo general, ya se encuentran ingiriendo preparados hormonales del sexo contrario  -y al que creen pertenecer-  Han aparecido algunos caracteres sexuales secundarios esperados y, como una forma de lograr completamente lo que desean, acuden para ser examinados por un médico psiquiatra, para que les confirme el diagnóstico y de esa forma, solicitar el cambio quirúrgico definitivo al sexo opuesto.

Se piensa que necesariamente debe concordar en una persona el aspecto físico, con su forma de atracción sexual. Así, quien posea caracteres sexuales masculinos, deberá sentir atracción por quien tenga caracteres sexuales femeninos y viceversa.

Esto no siempre es así. La persona que presenta un Trastorno de la Identidad Sexual, posee un sexo psicológico opuesto al somático. Como pensará que la naturaleza “se ha equivocado” con él (o ella) tratará por todos los medios de hacer concordar su sexo psicológico con el sexo físico. Hará todo lo posible para adaptar su apariencia al sexo opuesto para hacer desaparecer el conflicto que esto le provoca.

Quienes desconocen el problema, pueden tener confusiones al respecto. Piensan que se trata de un homosexual, por su aspecto, vestido o vestida con ropas del sexo opuesto, adoptando una conducta concordante con la vestimenta. Otras veces se piensa que se trata de un transvestista. No, sólo se ha vestido así para tratar de concordar su sexo psicológico con el somático. O sea, el transexual no es un homosexual, aunque podría tener una conducta sexual homosexual. No podría ser tildado tampoco como enfermo con un trastorno del pensamiento, como poseedor de una psicosis, porque su convicción no está dentro de sintomatología delirante. Al hablar de este cuadro, nos referimos a un trastorno de la identidad sexual.

La identidad sexual es la percepción y autoconciencia que tiene el individuo de ser varón o mujer. En la mayor parte de los casos, este proceso aparece en la primera infancia. Con mucho menos frecuencia, los pacientes perciben una congruencia inicial entre su identidad sexual y su cuerpo durante muchos años, incluso hasta ser adultos, antes de adquirir la noción de que pertenecen al sexo opuesto. Cuando existe este período de desarrollo normal inicial, se suele decir que los pacientes padecen una transexualidad “secundaria” que se distingue de la “primaria” de inicio precoz.

La transexualidad secundaria puede aparecer en la adolescencia o en adultos jóvenes y suele producirse tras un suceso traumático grave. La intensidad de la convicción que tienen estos pacientes de “haber nacido en un cuerpo equivocado” puede oscilar en el tiempo, no así en los casos de transexualismo primario donde la convicción permanece estable e inamovible.

El rol sexual es el comportamiento del individuo que lo identifica ante los otros como hombre o como mujer. La orientación sexual es la atracción erótica que siente un individuo (Por Ej. Excitación por los hombres, las mujeres, los niños, los objetos, etc.)

En el caso de la identidad sexual, ésta se desarrolla en los primeros años de vida y se establece cercana a la edad de los tres años de edad. Una vez que ésta se ha establecido con firmeza, es muy resistente al cambio. Se desconocen los factores que influyen en su desarrollo. Aun no han sido descubiertos. Diversas teorías tratan de responder a esta interrogante. Es posible que existan factores biológicos que influyen en el desarrollo de la identidad sexual, aun no descubiertos. En algunos casos, autores han sugerido que los factores biológicos pueden anular la asignación sexual en el momento del nacimiento. En la teoría psicoanalítica, la identidad sexual se desarrolla como parte de la formación general de la identidad, en la fase de separación e individuación y depende en gran medida de la calidad de la relación materna filial. Posteriormente, en la fase edípica, se determina el rol y la orientación sexuales.

En lo somático podemos decir que la identidad sexual es el conjunto de las características suxuales biológicas de una persona: Cromosomas, órganos genitales externos, órganos genitales internos, composición hormonal, gónadas, y características sexuales secundarias. En el desarrollo normal forman un padrón coherente, de manera que la persona no abriga dudas respecto a su sexo. La identidad de género es el sentido de femineidad o masculinidad de la persona.

Los estudios embriológicos modernos han demostrado que todos los embriones mamíferos genéticamente macho y genéticamente hembra, son anatómicamente hembras durante las primeras fases de su vida fetal. La diferencia entre macho y hembra es el resultado de la acción del andrógeno fetal; esa acción se inicia aproximadamente a la sexta semana de vida embrionaria y concluye al final del tercer mes. Estudios recientes han explicado los efectos de las hormonas fetales en la masculinización o feminización del cerebro. La estimulación hormonal prenatal del cerebro es necesaria en los animales para sus conductas reproductoras y copulativas masculinas y femeninas. Durante este período el feto también es vulnerable a la administración exógena de andrógeno. Por ejemplo, si la madre preñada recibe suficiente adrógeno exógeno, un feto femenino que tiene ovarios puede desarrollar órganos genitales externos similares a los masculinos. (5)

Fue a partir de la publicación del DSM – IV que desapareció el término Transexualismo, para incluir esta anormalidad dentro de los trastornos de la identidad sexual. Ello permite que ya no sea considerado como una entidad separada, sino que estaría dentro de un espectro mayor. El término Transexualismo sigue siendo considerado y es el que en muchos casos se prefiere, sobre todo en los casos adultos.

Este trastorno es conocido desde el año 1960, a raíz de la descripción de un grupo de niños que poseían conductas compatibles con lo que más tarde se describió como un Trastorno de la Identidad Sexual Infantil. En 1974 fue publicado un estudio que se refería a varios casos de varones con este conflicto. En base a éstos y otros estudios, a partir de 1980 se incorporó este diagnóstico al DSM.

Debe mencionarse además que en el año 1966 Harry Benjamín, pionero en el tema, introdujo la cirugía modificadora del sexo en el Hospital John Hopkins. Ello legitimó la práctica.

Diagnóstico  (Criterios DSM – IV) F64.X

Se exigen las siguientes características para formular el diagnóstico:

  1. Identificación acusada y persistente  con el sexo opuesto (no sólo el deseo de obtener las supuestas ventajas relacionadas con las costumbres culturales).
    En los niños el trastorno se manifiesta por cuatro o más de los siguientes rasgos:
    (1) Deseos repetidos de ser, o insistencia en que uno es, del otro sexo.
    (2) En los niños, preferencia por el transvestismo, o por simular vestimenta femenina; en las niñas, insistencia en llevar solamente ropa masculina.
    (3) Preferencia marcada y persistente por el papel del sexo opuesto o fantasías referentes a pertenecer al otro sexo.
    (4) Deseo intenso de participar en los juegos y en los pasatiempos propios del otro sexo.
    (5) Preferencia marcada por compañeros del otro sexo
    En los adolescentes y adultos la alteración se manifiesta por síntomas tales como un deseo firme de pertenecer al otro sexo, ser considerado como del otro sexo, un deseo de vivir y ser tratado como del otro sexo o la convicción de experimentar las reacciones y las sensaciones típicas del otro sexo.
  2. Malestar  persistente con el propio sexo o sentimiento de inadecuación con su rol.
    En los niños la alteración se manifiesta por cualquiera de los siguientes rasgos: sentimientos de que el pene o los testículos son horribles o van a desaparecer, de que sería mejor no tener pene o aversión hacia los juegos violentos y rechazo a los juguetes, juegos y actividades propias de los niños; en las niñas, rechazo a orinar en posición sentada, sentimientos de tener o de presentar en el futuro un pene, de no querer poseer pechos ni tener la regla o aversión acentuada hacia la ropa femenina.
    En los adolescentes y en los adultos, la alteración se manifiesta por síntomas como preocupación por eliminar las características sexuales primarias y secundarias, (por ejemplo, pedir tratamiento hormonal, quirúrgico u otros procedimientos para modificar físicamente los rasgos sexuales y de esta manera parecerse al otro sexo) o creer que se ha nacido con el sexo equivocado.
  3. La alteración no coexiste con una enfermedad intersexual.
  4. La alteración provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

Especificar si (para individuos sexualmente maduros):
Con atracción sexual por los varones.
Con atracción sexual por las mujeres.
Con atracción sexual por ambos sexos.
Sin atracción sexual por ninguno.

Por lo tanto, en el grupo de los trastornos de la identidad sexual, en la subclase transexualismo, las características esenciales para el diagnóstico son: “un sentimiento persistente de malestar e inadecuación respecto al propio sexo anatómico, y un deseo persistente de deshacerse de los genitales y de vivir como una persona del otro sexo”.

Diagnóstico  Criterios CIE-10 F64.0

Transexualismo

  1. Deseo de vivir y ser aceptado como un miembro del género opuesto, por lo general, acompañado por el deseo de modificar, mediante métodos hormonales o quirúrgicos, el propio cuerpo para hacerlo lo más congruentemente posible con el género preferido
    B. Presencia de identidad transexual persistentemente al menos por 2 años.
    C. No se trata de un síntoma de otro trastorno mental, tal como esquizofrenia, ni secundario con una anomalía cromosómica.

Epidemiología

Si bien es cierto esta anormalidad está presente desde la infancia, donde se hace más notoria es en la edad adulta, ya que es cuando el (o la) paciente, se preocupa de corregir esto que ellos llaman una “equivocación” de la naturaleza.

En la infancia, las consultas tienen lugar durante los primeros años de escolaridad. En adultos, aunque las cifras son dudosas, se estima, por estudios provenientes del Reino Unido, Suecia y Australia, que sería 1:50.000, siendo más frecuente en los hombres. Se da una proporción en relación con mujeres de 3 a 4:1.

Se ha visto en Chile, al igual que en el resto del mundo, que la mayor parte de los consultantes son varones biológicamente. Su atracción sexual es predominantemente homosexual. Aunque se han visto casos en que, o el paciente tiene poco o ningún interés por tener relaciones sexuales, existen algunos que mantienen relaciones lésbicas al cambiar a sexo femenino. En las personas de sexo femenino que desean ser cambiados a hombre quirúrgicamente, también se han visto algunos hiposexuales o asexuales.

En la evaluación, tanto psiquiátrica como psicológica, efectuada con la finalidad de ser cambiados de sexo, se ha visto en un pequeño porcentaje (aunque cercano a cifras en personas sin este trastorno) de consultantes con patología psiquiátrica concomitantes como Trastorno Límite de la Personalidad, Personalidad Antisocial o Narcisista, Abuso de Drogas, Depresión y conductas autodestructivas o suicidas. (Personas muy anormales de la personalidad, al serles contra indicada la intervención quirúrgica, se ha visto que amenazan y agreden a los equipos tratantes en forma verbal, luego de haberlos examinado y no haber recomendado la intervención).

 

 

Como ya se mencionó, no existen explicaciones claras para el desarrollo del trastorno de la identidad sexual. Se piensa que está influida por factores psicosociales que ocurren durante los primeros años de vida. Habrá factores biológicos posibles que predispongan al individuo a padecer dicha anormalidad.

Existen diversas teorías. Todas, de una forma u otra, contribuyen a explicar el cuadro. Si bien es cierto en todos estos aspectos existen elementos que apoyan la etiología, se citarán sólo los más importantes.

Con respecto a las influencias hormonales, cabe destacar la acción virilizante de la hiperplasia suprarrenal congénita. En niñas con esta patología se advierte producción excesiva de andrógenos desde la vida intrauterina. Tienen aspecto más varonil. Por otra parte, la exposición prenatal en varones a las hormonas femeninas, afectaría la expresión del comportamiento masculino convencional. Los niveles anormales de hormonas sexuales antes de nacer y sus efectos conductuales podrían modificar las experiencias sociales tempranas, sobre todo en actividades que se refieren  a los juegos y preferencias atribuibles a su sexo.

Algunos investigadores han observado niveles bajos de testosterona en hombres transexuales y niveles anormalmente elevados en mujeres transexuales.

Por otro lado, se ha visto que el tamaño de un área del sector anterior del tálamo, podría ser importante en la orientación sexual. También se han notificado casos de individuos que presentan un trastorno en la identidad sexual después del inicio de crisis convulsiva originada en el lóbulo temporal y que remiten con el uso de fármacos anticonvulsivantes. Estudios mediante electroencefalograma en hombres y mujeres transexuales han demostrado que entre el 30 y 70% de los casos, el trazado electroencefalográfico presentaba anomalías.

Teorías Psicosociales.  Si bien existen varias, se sugiere que la simbiosis madre-hijo exagerada, con un contacto constante,  podría generar comportamiento femenino en el niño. Este hecho  se atribuye a la imposibilidad de diferenciarse de la madre desde el punto de vista psicológico. En el caso de niñas, no habrían recibido el afecto materno.

Y sin duda, una de las teorías más importantes es la psicoanalítica. Robert Stoller, pretende explicar la etiología de este cuadro en un grupo específico de varones biológicos a los que llama varones verdaderos y que según el DSM-IV son portadores de un trastorno de la identidad sexual y que sienten atracción por varones.

Dentro de las teorías psicoanalíticas, este cuadro sería un Trastorno trans generacional. La teoría se inicia con la abuela del futuro transexual, que trata a su hija con frialdad y que no alienta ni ejemplifica la feminidad. El abuelo tiene un vínculo más estrecho con su hija, pero promueve la masculinidad. Por lo tanto, esa mujer desarrolla un trastorno leve de la identidad sexual. Durante la adolescencia abandona sus deseos de convertirse en varón y asume la fachada heterosexual. No obstante, a nivel inconsciente sigue envidiando el pene.

Con el tiempo, la madre del futuro transexual se casa con un individuo pasivo y distante, cuya presencia en el hogar es física, pero ausente psciológicmente. El proceso patógeno final empieza a operar cuando la mujer tiene un hijo varón, al que considera muy bello. El niño, que representa su falo feminizado, cumple con su anhelo de tener un pene. La interacción madre-hijo, una simbiosis dichosa en las palabras de Stoller, que incluye un contacto corporal íntimo, excesivo y prolongado. La conducta de la madre traduce su necesidad de tratar al niño como una extensión de su propio cuerpo, exacerbando su narcisismo.

Las experiencias transexuales iniciales producen compenetración exagerada con la madre e imprecisión de los límites del yo. El varón transexual (THaM) nunca establece una relación heterosexual con la madre y, por lo tanto, se mantiene en una relación simbiótica con ésta, no desarrollando en su totalidad el conflicto edípico, que aseguraría su rol heterosexual, identificándose con el padre y compitiendo por la madre.

Esto explicaría por qué el varón transexual no es capaz de competir y se queda fijado en una relación dependiente con ssus parejas o con su madre.

En el caso del transexual mujer (TMaH), la niña transexual se identifica con el padre y, desde este punto de vista, compite por el amor de la madre con el padre. Esto también se observa con los transexuales femeninos, que son competitivos y fálicos.

La persona que requiere cambio de sexo y concurre a solicitar evaluación. Con frecuencia viene vestido o vestida de la forma que desea ser. Si viene con vestimenta femenina, por lo general es un hombre biológico. Sus ropas son llamativas, su aspecto no pasa desapercibido y sus modales por lo general son amanerados. Algunos han adoptado un nombre del otro sexo y les agrade ser llamados así. Sus caracteres sexuales secundarios, especialmente mamas, caderas, formas del cuerpo, han sido notoriamente destacados (por lo general de manera falsa por el uso de sustancias o elementos exógenos). Si es mujer y desea ser transformada en hombre, viene vestida como varón, corte de pelo como tal, generalmente con pantalones o blue jeans. Su voz enronquecida y ademanes de tinte masculino. En ocasiones tatuajes en los brazos pretenden exacerbar aún más el aspecto masculino, las mamas, si son prominentes, se han disimulado con una blusa amplia o con una faja que rodea fuertemente el tórax.

Estas personas rechazan roles y actividades tradicionales asignadas a su sexo biológico. El deseo de vivir como miembro del sexo opuesto es intenso. Poseen un gran conflicto entre las sensaciones subjetivas de ser hombre o mujer. Ello les impide disfrutar con plenitud las relaciones. La actividad sexual con el propio sexo, por lo general se encuentra restringida no queriendo que les vean o toquen los genitales.

Sus características sexuales le desagradan, le provocan aversión. En varones existen casos en que evitan lo más posible tocar su pene, anhelan tener hijos procreados en su vientre y la menstruación la consideran una característica femenina envidiable. Por lo general, al ir a orinar al baño, lo hacen sentados. Suelen usar ropa interior femenina. Se ha conocido casos en que transexuales físicamente masculinos se han seccionado el pene por sus propios medios.

En las mujeres, la situación es opuesta. Usan fajas elásticas para disimular sus mamas e intentan aparecer con un tórax masculino.

El proceso diagnóstico y terapéutico, idealmente debe contener los siguientes pasos:

  • Evaluación diagnóstico: Diagnóstico del trastorno, diagnósticos diferenciales, comorbilidad, criterios de elegibilidad y disposición.
    • Psicoterapia
    • Experiencia en la vida real
    • Terapia hormonal
    • Tratamiento quirúrgico.

El objetivo es aportar elementos diagnósticos y terapéuticos en un sentido amplio, para favorecer la adaptación personal a largo plazo con el sexo con el que se produce la identificación (8)

Debe tenerse especial cuidado por la posibilidad de cometer un error diagnóstico. La evaluación debe ser completa. No será posible la corrección quirúrgica si el sujeto es menor de edad. Tampoco lo será si posee un coeficiente intelectual límite o menor o si se plantea la sospecha de una psicosis y el deseo de cambiar de sexo es síntoma de su enfermedad. Obviamente que en este último caso, tratando la psicosis, desaparecerá la idea de cambio de sexo.

Los individuos con grave trastornos de la personalidad, en particular los poseedores de un Trastorno Límite, pueden referir deseos pasajeros de cambiar de sexo, debido en parte a su alteración global de la identidad durante los períodos de descompensación.

En ocasiones los homosexuales afeminados desean cambiar de sexo para resultar más atractivos a los hombres. En el caso de los transvestistas, el uso de ropa femenina los excita. Esta característica sirve para aclarar el diagnóstico.

Es recomendable contactarse con miembros de la familia para la evaluación clínica, ello ayudará enormemente para esclarecer el diagnóstico. Los compañeros sexuales a veces también son de gran ayuda en estos casos.

Es necesario, mediante la entrevista clínica, o con el uso de tests, descartar la presencia de otras patologías concomitantes. Los más relevantes descritos en la bibliografía son: Trastornos graves de la personalidad, trastornos depresivos, trastornos de ansiedad, de la alimentación, de estrés post traumático, adaptativo, trastornos de aversión al sexo, fobia social, disfunciones sexuales y consumo anormal de drogas psicoactivas.

Inicialmente deberá determinarse si el tratamiento será hormonal o quirúrgico. Una vez que se ha determinado el diagnóstico de transexualidad, el psiquiatra que ha efectuado la evaluación, apoyándose con la información entregada por el psicólogo especializado en el tema, emite un informe de recomendación para dar paso al tratamiento (8).

En adultos, por lo general, la consulta es para solicitar transformación quirúrgica y darle las características anheladas a su cuerpo. La evaluación previa, tanto psiquiátrica como psicológica es indispensable. Ya hemos dicho que está contraindicado la presencia de una psicosis o un trastorno severo de la personalidad.

En todos ellos, además de entregarles información, el primer paso es ayudarlos a reconciliarse con el papel que les tocó en suerte, o por lo menos, a aprender a desempeñarse en forma razonable.

Estos pacientes, la mayoría con una disforia sexual se encuentran ingiriendo hormonas que han sido prescritas por un médico no psiquiatra. (y en algunos casos, sin haber sido prescritas por médicos, sino a sugerencia de sus iguales). Es muy difícil que acepten un tratamiento distinto al cambio de sexo quirúrgico. Rechazan la psicoterapia con frecuencia debido a que suponen que sería ésta una vía para desalentarlos de una cirugía. No obstante, la psicoterapia es necesaria, ya que la cirugía es un tratamiento irreversible y deberá ser preparado(a) para asumir su nuevo rol. La psicoterapia puede tener diferentes propósitos, es más importante, para ayudar eficazmente en la adaptación post quirúrgica de estos pacientes.

Otra cosa que debe mencionarse es considerar la contratransferencia del terapeuta, ya que puede afectar  negativamente este proceso. Éste debe sentirse cómodo tratando a este tipo de persona y su propia identidad sexual y sus otros aspectos sexuales deben ser lo suficientemente normales para no interferir en la terapia.

Psicoterapia

La psicoterapia no intenta curar el trastorno. El objetivo fundamental es lograr un estilo de vida estable a largo plazo en los ámbitos personal, familiar, laboral y social.

El procedimiento técnico a utilizar dependerá de cada caso en particular. En algunos pacientes, está indicado también el tratamiento farmacológico.

Se ha recomendado la psicoterapia dinámica, aplicando similares parámetros a los utilizados con los pacientes con un trastorno límite de la personalidad.

Experiencia de la vida real

El nuevo rol que representará el (o la) paciente, ante los acontecimientos y circunstancias de la vida, es recomendable que sea practicado a lo menos un año antes del tratamiento definitivo. Deberá evaluarse cuidadosamente no solo los recursos y estrategias con los que cuenta el (o la) paciente para afrontar el estrés, sino también sus apoyos sociales, ya que esta experiencia conlleva consecuencias personales y sociales inmediatas y profundas. A veces esta prueba es fundamental para corroborar el diagnóstico o para modificarlo (8)

 

El tratamiento médico sería otra opción, es efectuado cuando la disforia es grave e intratable. La mejor solución sería la reasignación sexual. El proceso se inicia con hormonoterapia, supervisada por un endocrinólogo. El objetivo del tratamiento hormonal para la reasignación de sexo es adquirir las características sexuales del sexo opuesto. Exceptuando el aparat genital externo y el fenotipo de éstos, las características secundarias adquiridas, dependerán en mayor o menor medida del uso de esteroides sexuales.

El tratamiento se centra en dos aspectos: Eliminación de características secundarias del propio sexo e inducción de los caracteres sexuales del de identificación. Es bueno que sepan desde el principio, tanto el médico como los pacientes, que los objetivos son difíciles de cumplir.

En transexuales de hombre a mujer (THaM) no hay forma de modificar el esqueleto si se ha completado la maduración puberal, tampoco se observa una completa respuesta a la modificación de los caracteres sexuales secundarios (vello facial, voz, etc.).

En los transexuales mujer a hombre (TMaH) es más sencillo obtener las características masculinas con el tratamiento, pero no es así tan fácil con la genitoplastia masculinizante.

En los varones biológicos, se emplean dosis diarias de estrógenos orales. Se produce ginecomastia creciente durante alrededor de dos años. La magnitud final es muy variable. También se obtiene atrofia testicular y disminución de la libido y la posibilidad de erección. Con frecuencia se observa reducción del vello facial y corporal. Se ha observado también disminución del tamaño del pene.

Las mujeres biológicas reciben enantato o ciprionato de testosterona intramuscular, quincenal o mensual. Como los efectos de la testosterona exógena  son más acentuados que los de los estrógenos, el enfoque debe ser más conservador.  A medida que las cuerdas vocales adquieren mayor grosor, el tono de voz se hace cada vez más masculino. El clítoris se agranda unas tres veces, en el transcurso máximo de un año. Este fenómeno se acompaña a menudo, de incremento de la libido. Con frecuencia aparece pilosidad facial y se produce calvicie parcial. Las menstruaciones cesan en menos de cuatro meses.

A los varones que se les aplican hormonas femeninas, debe considerarse que esto no está exento de complicaciones médicas y debe efectuarse un seguimiento minucioso de los pacientes. Entre los efectos secundarios del tratamiento con estrógenos se encuentra la trombosis venosa profunda, los trastornos trombo embólicos, el aumento de la presión arterial, el aumento de peso, el aumento a la tolerancia a la glucosa, las alteraciones hepáticas y la depresión.

Los efectos secundarios del uso de la testosterona en las mujeres biológicas, son el acné, el edema secundario povocados por la retención de sodio y el deterioro de la función hepática.

La otra estrategia es la quirúrgica, la que se efectúa en centros especializados. (La primera operación de cirugía transexual se realizó en 1930 a Elgar Jejenes, quien pasó a ser  Lily Elbe, pero la  de mayor resonancia en el mundo fue la de Christian Jorgesen en 1952, en Dinamarca).

La cirugía genital de reasignación de sexo, sólo será llevada a cabo una vez que la psiquiatría y la psicología asociada a lo endocrinológico emitan un informe en el que se testifique que el (o la) paciente cumple con los requisitos (diagnóstico de transexualismo, CI normal, sin patología concomitante, mayor de edad).

En el caso de reasignación de sexo hombre a mujer (THaM), todo dependerá de las características fenotípicas del paciente para la vaginoplastia, por lo tanto la técnica quirúrgica a emplear deberá estar acorde a la situación clínica del paciente.

En el sexo opuesto, la cirugía de reasignación de sexo mujer a hombre (TMaH), se efectuará luego de iniciado el tratamiento hormonal y psicológico que deberá ser satisfactorio a lo menos durante seis meses.

Las etapas  y técnicas de la operación dependerán de las características de la paciente. (8)  En estos casos es bueno referir que el resultado de la genitoplastía masculinizante rara vez interesa totalmente a la paciente, ya que lo que desea es más que nada el rol masculino y el comportamiento sexual acorde con éste, sin detenerse mayormente el las características y funcionalidad de su órgano genital operado.

Resultados terapéuticos

En general, todos los pacientes están conformes con la decisión tomada.  La cirugía ha  facilitado la adaptación psicosocial. Los mayores beneficios los advierten en las relaciones interpersonales y las manifestaciones psicológicas y el estado de ánimo se normalizan. La vida social post cirugía, en estos pacientes es normal.

  1. a) La mayoría, más del 90% son personas cuya personalidad es catalogada como normal luego de la evaluación psicológica. Los elementos anormales están presentes en la misma proporción que en grupos de personas sin este trastorno.
  2. b) La mayoría de los pacientes que concurren a solicitar evaluación para una posterior operación, obtiene una confirmación del diagnóstico y logran su objetivo.
  3. c) Los pacientes que son rechazados, ya sea por una anormal personalidad, o por ser portadores de un coeficiente intelectual menor de lo normal, o por elementos clínicos importantes como una psicosis, han sido escasos. No más de un 5%.
  4. d) Han llegado a solicitar atención psiquiátrica para evaluación por eventual tratamiento quirúrgico, pacientes menores de 18 años, pero en número menor al 3%.
  5. e) La gran mayoría de los pacientes que solicitan cambio de sexo y se les confirmó el diagnóstico, fueron transexuales biológicamente hombres y deseaban ser transformados quirúrgicamente a mujer.
  6. f) Las mujeres biológicas que desearon ser transformadas quirúrgicamente en hombres fueron en una proporción notoriamente menor, una mujer por cada. 3 a 4 hombres.
  7. g) Prácticamente todos los transexuales que solicitaron operación mencionaron en la anamnesis, haber sufrido agresiones verbales, descalificación, ofensas, vejaciones provocadas por terceros a raíz de su problema. Un gran porcentaje refiere haber recibido malos tratos por funcionarios públicos, cuando debieron presentarse a votar o a efectuar trámites relacionados con el Servicio Militar, o durante su educación escolar.
  8. h) Fueron escasos los transexuales que en la anamnesis mencionaron haber realizado actividades de prostitución como una forma de ganarse la vida. La mayoría realizó actividades que tradicionalmente son asignadas al sexo que desean pertenecer, como peluquería, vendedores de cosméticos, etc.
  9. i) Todos los casos en que se conoció el resultado post operatorio, éste fue catalogado de exitoso, especialmente en la adaptación social. En las relaciones sexuales aquellas mujeres operadas para transformarse en hombres, el pene lo utilizan escasamente en su relación sexual.
  10. j) La mayoría de los pacientes post operados cuando han querido obtener su documentación civil para desempeñarse en el nuevo sexo tuvieron muchos problemas para obtener tal documentación. Se hace evidente una modificación en la legislación para considerar este tipo de problemática.
  11. k) La adaptación sociolaboral pasa de ser mala o regular, a buena. La mayoría de los pacientes luego de ser operados mejoran su actividad laboral y adquieren un trabajo estable.
  12. l) La totalidad de los pacientes evaluados se considera heterosexual y cree que su pareja también lo es, por considerar que su sexo verdadero es el que quieren ser.
  13. m) De todos lo pacientes operados, se conoce sólo un caso que falleció por suicidio al cabo de algunos años de haber sido operado exitosamente. Las razones que motivaron la autoeliminación fueron debidas a un cuadro depresivo severo asociado a problemática familiar distinta a su situación sexual, ya que se encontraba haciendo vida de pareja en condiciones aceptables.
  14. n) De los pacientes que fueron operados, todos han quedado satisfechos. Prácticamente ninguno de ellos, luego de ser evaluados, se muestra arrepentido de su decisión.
25 noviembre, 2015

0Respuestas enTransexualismo"

    Deja un mensaje